Friday, July 10, 2009

De Ensayos ñoños o Mar de historias cursis

Recuerdas una tarde cualquiera, a principios de los ochentas. La horrenda música disco está en todos lados. Estás en secundaria, no tienes tarea, y no quieres ver la tele. Ya comiste y quisieras salir. Salir a lo que sea, a ver algo nuevo, a quitarte la claustrofobia, a acariciar perritos callejeros, a ver a quien te encuentras de la escuela, a buscar ajolotes para traerlos en una bolsita de plástico. En suma, a hacer lo que hacía un chamaco de 14 años cuando no había computadoras o Internet en las casas.

De repente, tu mamá dice “Vamos a ir a la Comercial, cuidan al niñoooo. No le abran a nadieeeee”. Tus hermanos dicen “zafo” y ante el prospecto de cuidar al sobrino van desapareciendo unos, y otros se quedan viendo la tele, pero obviamente valiéndoles madre el sobrino. Pero tú eres ñoño, y efectivamente le echas un ojo al sobrino. Hasta lo arrullas si se despierta (eres ñoño y hasta un poco paternalista, aun a los 14). Si se orina o se caga, le cambias el pañal (eeew!).

Una tarde más que no saliste por “cuidar al niño”, pero p’s… es tu primer sobrino. Es la novedad. Hay que tomarle fotos. Una tía pérfida y tan perfeccionista como Bree Van de Kamp (a la cual empiezas a entender ahora que tienes cuarenta y tantos y a quien cada vez más te aterra parecerte) te ha regalado una cámara Kodak chafita, chafita, pero que funciona. Y le tomas fotos al sobrino. Rollos y rollos. ¿De dónde sacabas el dinero para los rollos, los magicubos y el revelado? Ni idea.

Pero hay que celebrar que tienes sobrino, total. No lo haces por algún sacrificio heroico, lo haces porque te da la gana. Y por ñoño. Y encima le armas un álbum de fotos. Su mamá, osease tu hermana escoge de las fotos que tomaste y el álbum queda “para el recuerdo”. Chale ¿puede haber algo más ñoño que eso? Poner las fotos donde el sobrino se embarra de crema, y la de los columpios donde está con sus tías (de quienes todo mundo piensa que son sus hermanas) no es algo que un adolescente típico haría.

Y sobre todo, están las fotos de los cumpleaños, claro. La familia es muy dada a festejar los cumpleaños. Es algo con lo que creciste. De hecho, el primer recuerdo que tienes de tu papá es el de un cumpleaños tuyo, donde te levantó de la cama, te dio un abrazo y muchos besos y una carretita de madera, con una bolsa de celofán amarrada con un listón y llena de chocolates. Ningún chocolate ha vuelto a saber igual a esos que te dio tu papa. Y quedaste marcado. Siempre ibas a esperar tu cumpleaños; y luego aprendiste a celebrar los cumpleaños de los demás. Ñoño y cursi, le cantas las mañanitas a quien esté de festejo, a todo lo que dan tus pulmones.

Pero hoy no. Tu sobrino creció, y cumple 30 años. No sabes por qué, pero no está cómodo con las celebraciones o con los pasteles o con las mañanitas. Tal vez fueron demasiadas o tal vez tiene broncas que resolver como todo mundo, pero te queda muy claro que es igual a cuando alguien no soporta diciembre y sus posadas: a ti te gustarán, pero tratas de no imponer tu fiesta a nadie, ni tu presencia.

Y te pesa la ñoñez y la buena memoria. ¿Por qué uno tiene esa condenada memoria y puede recordar tantas cosas como si hubieran sido ayer? Deseas haber sido más como tu hermano, aquél tío ausente que veía la tele en lugar de echarle un ojo al sobrino, ajeno al compromiso, deliciosamente despreocupado. Vivir en otra ciudad y decir "oh, me gustaría ir, pero el avión, los gastos..."

Pero te friegas, y eres tú. Vives aquí, y encima crees firmemente que es bueno tomar en cuenta los deseos de otros. Eso hacen los ñoños, después de todo. Y es por eso que inventas una excusa elegante para no ir a la reunión que su mamá y tus papás van a hacer este fin de semana para tu sobrino, así como a la fuerza; y declaras el 10 de julio como otro día más en tu agenda. No por venganza, sino para complacer, aunque sea con tu ausencia. Dura es la lección que has aprendido estos días: a veces hay que desvanecerse de la vida de otros para ser un buen ñoño-que-piensa en-los-demás. Por ñoño, y también porque crees en el dicho aquel de que a la fuerza, pues ni los zapatos.

Sunday, March 22, 2009


Hijo Pródigo con Botella

Regreso a postear, como el hijo pródigo que se aleja pero a final de cuentas vuelve. Heme aquí, en el ciberespacio nuevamente, tratando de exorcizar uno que otro demonio y sacar anécdotas y enterar a los amigos de lo que ha sido de mi vida en los últimos meses o días.

Y no solo eso; también esperando que alguien - un completo extraño - que llegue accidentalmente a este blog y que lea estas líneas pueda decir que entiende de lo que estoy hablando, que ha pasado por lo mismo o ha tenido las mismas cavilaciones y al final se vaya a la cama pensando que todos estamos hechos de la misma materia y que aunque no tenga cuarenta años ni sea profe, por un momento pueda pensar que todos somos uno.

Es una idea tan básica como trillada, pero a la vez genial: poner un mensaje en una botella y aventarla al mar a ver que pasa.

Vuelvo a aventar la botella.

Saludos,
Angelín

Sunday, October 19, 2008

Cybill Shepherd - The Menopause Blues - Sept 2004

Después del receso para la búsqueda de uno mismo, un poco de humor con la Cybill Shepherd.
Saludines,
Angelín

Sunday, May 18, 2008

Para Entender a Tus Mayores

Yo sé que tal vez no haya nada mas viejo y trillado que el tema de la brecha generacional, pero al igual que muchos ustedes, en mis años mozos me reí por igual de profes y cualquier tipo de gente que utilizaba palabras y expresiones obsoletas. Bueno, realmente todavía me río cuando lo cuento.

En fín, pues aquí va el asunto: estoy creando un nuevo blog, única y exclusivamente para poner aquellas palabras o frases que solamente se utilizan si alguien está detenido en el tiempo, y obviamente para orientar a los lectores jóvenes. Espero que alguien lo encuentre útil. Y si tienes cierto número de años, cuidado, a checar mi blog para que no te delate tu vocabulario.

Saludines,
Mua

GaYieSt TiTaNiC eVeR

Heheheheheheheh

30 seconds of jallen285

Ladies and Gentlemen: JALLEN285

No Estaba Muerto ni de Parranda

Tampoco es que no tuviera nada que contar, ni que decir. Digamos que me tomé un descanso de la posteada, pues en un momento me sentí como los borrachitos de las fiestas que cuentan historias que nadie quiere oír.

En fin, espero postear un poco más en esta mitad del año, aunque sé que mi ausencia habrá enviado a mis antiguos lectores al olvido.

Saludos a los lectores nuevos, quien quiera que sean, y espero saber que ha sido de los viejos lectores.

Moi

Wednesday, January 09, 2008

El aprendiz de rimas (The bachelor of Rhymes)

Estando en La Habana me enteré de este cortito que me gustó bastante. Espero que a ustedes también. Ah, y mil gracias por los subtítulos en inglés, a veces el Cubano no es fácil de entender.
Saludines
Moi

Monday, December 31, 2007



Hemos regresado de La Habana y cada quien estará celebrando el Año Nuevo con sus respectivas familias. Ojalá que quien lee este espacio tambien tenga alguien con quien celebrar, o que al menos el 2007 no haya sido muy duro con ustedes.

Estaré de regreso el 2008.

Un abrazo para todo mundo.

De noche
Originally uploaded by Angelinn


Friday, December 21, 2007

Desde Cuba

Un saludito desde La Habana, donde estamos pasando unas vacaciones en casa de un amigo de años (siete años ya, como pasa el tiempo).

Por razones obvias, y de falta de acceso regular a internet, estaremos fuera del aire hasta el 28 de diciembre, cuando regresaremos con hartas fotos y hartas historias que contar.

Mientras tanto

Felíz Navidad para todos y ojalá que el Año Nuevo sea próspero para todos y que esta vez dejen mas comentarios, hehehehe.

Un abrazo
Arturo

Friday, December 07, 2007

Un mundo alrevés

Anoche venía caminando presuroso hacia la casa cuando llegando a Copilco, de repente veo un joven con facha de estudiante caer de unas escaleras, no muy altas afortunadamente. La reacción inicial de los que pasaban por ahí fue acercarse entre las sombras para ver si el chavo en cuestión era un ciudadano "decente" que necesitara ayuda, pero ¡oh sorpresa! Era simplemente un chamaco al cual se le habían pasado las copas, quien para colmo se puso a vomitar.


Todo mundo huyó despavorido mientras el pobre mozalbete se empezaba a convulsionar. Entre unas chavas de medicina (¿o de odontología?) y yo tratamos que se sentara o que al menos se incorporara. La gente pasaba y primero volteaban a ver con mucha curiosidad y ánimos de ayudar, y luego con expresión de "ay, pinches borrachos...". Las chavillas de blanco y yo preguntamos el nombre y él no atinaba a decir mucho. Estaba tan alcoholizado que apenas balbuceaba una que otra palabra y un cierto número, 34-14 y se le iba la onda.

Luego de unos minutos, las niñas de blanco tenían que irse a su casa y proponían llamar una ambulancia, y como llegaron unos policías, pues ahí que se hagan cargo y nos vemos luego. Yo trataba de que el niño alcoholizado me diera un nombre o teléfono para hablarle a algún familiar, y después de insistir junto con los polis logramos que dijera su nombre: Iván Ismael.

Los polis empezaron a hacer plática conmigo, realmente estaban buscando una solución a un problema, lo cual me sorprendió, pues si no huí como las odontólogas/doctoras fue porque desconfié de los polis. Me imaginé a Iván Ismael encajuelado o en los separos de alguna delegación por estar briago en la vía pública. Por si las moscas, empecé a analizarlos un poco: el grupo de polis estaba conformado por dos mujeres chaparritas y tres hombres atléticos, todos ellos jóvenes, veinteañeros y que seguramente no habían siquiera soñado con tener acceso a una instrucción superior.

Una de las mujeres policías menuditas fue a conseguir agua para darle de beber al chamaco y que se le bajara la borrachera. La otra me dijo: "oiga don ¿porque no le busca en su mochila? a lo mejor trae alguna credencial o algún teléfono". A esto se sumaron los otros polis, que con acento cada vez mas ñero decían: "si, búsquele usté porque si nosotros l'agarramos sus cosas van a pensar que le estamos robando". Por fin, busqué en su mochila, y resultó que Ivan Ismael era efectivamente alumno en CU; milagrosamente, en ese momento empezó a sonar su celular y afortunadamente era el hermano, quien al enterarse de la situación le avisó a su vez a un tío para que viniera a recogerlo, lo cual tardó como 15 minutos.

Mientras llegaba el familiar, la gente que pasaba veía a los polis y si iban en bolita les gritaba cosas (nos gritaba cosas), que si ya le estaban quitando la cartera, que si déjenlo, que si esto que si lo otro. Los futuros doctores, abogados y médicos de este país, juventud afortunada, no hacían nada por su prójimo, pero vaya que eran jueces duros y ¡ah, como jodían!

La élite pensante de este país que estaba cerquita, en los tugurios de Copilco, ni se enteró de la caida de Iván Ismael. Estaban pegados a las pantallas, con el Jesús en la boca, mucho mas preocupados de enterarse si los pumas anotaban un gol que si un ser humano se ahogaba en su propio vómito a unos cuantos metros de ellos.

Tal juventud enajenada me recordó una canción que se llama "El mundo alrevés", que dice algo así:

Y había una vez
Un principe malo
Una bruja hermosa
Y un pirata honrado

Así es. Anoche, los polis eran los buenos, y los ceuítas una bola de ojeis.

Saludines pesimistas
Angelín

Saturday, November 24, 2007

Consultorio Sentimental

El viernes tuve mi última sesión con mi dentista. AL FIN, que alivio, pero que pena también. Sí, leyeron bien: me pesa no necesitar de sus servicios, pues Raúl siempre me recibía con una anécdota sabrosa o con algún chisme buenísimo, o simplemente hablábamos de nuestros puntos políticos y de lo que debería ser el país ideal, o cuando yo era soltero, del novio ideal.

A este punto no sé si los dentistas se hacen buenos conversadores o si los buenos conversadores se hacen dentistas. En algún momento sospeché que tenían una materia seriada Rollo Mareador I, pero que importa, al menos los que han tenido mis dientes a su cuidado han sido tanto buenos dentistas como buenos conversadores, aunque ninguno como Raúl.

Durante los años que lo he conocido puedo decir que le tengo cierta estima y admiración, no solo como profesional, sino como gay voluntarioso y sin correa: su última aventura fué desafiar el frío de la mañana y el chantaje de su novio para ir a posar desnudo en el Zócalo. Ayer me decía lleno de orgullo que había ido al MUCA y casi estaba seguro que había salido en una de las fotografías de la exposición (aunque yo tengo mi punto de vista muy particular del trabajo del fotógrafo gringo muy diferente a la de Raúl, hehehe).

En fin, es ahora mi novio el que estará en manos de Raúl y disfrutará de sus dotes narrativas, del toque de seda que tiene para anestesiar y del chiste en el momento preciso cuando crees que estás pasando por el peor momento de tu existencia.

Saludines con boca sana
Angelín

Friday, November 16, 2007

Maria Rita - Tá perdoado

¡Maria Rita es la neta! Una rola para ponerse de buen humor. Voy a ir corriendo al Messed Up a ver si consigo el disco.
Saludines

Maysa - Ne me quitte pas traduzida

Si no se les hace el ojo acuoso con esta rola es porque no tienen alma. No importa lo que esté haciendo, esta canción me hace llorar automáticamente.
Saludines

Sunday, November 04, 2007

Cancún/Miami Beach
Recientemente estuve con mi novio en esta ciudad híbrida que es como un transplante de gringolandia en territorio nacional; un lugar que yo ya conocía y que pensé que le iba a fascinar y que iba a querer que nos mudáramos allí la próxima semana.
A este punto debo decir que yo no soy exactamente fan de Cancún, pero reconozco que como destino turístico y para estar un fin de semana tiene lo suyo.
Digamos que le gustó, a secas, y que yo me equivoqué al pensar que quedaría extasiado al experimentar la combinación de playa y centro comercial; todo esto sin contar que un amigo suyo vive allá, y como mi misión en la vida es hacer felíz a mi novio me pareció buena idea que fuéramos por la noche a ver a su amigo a una de esas tantas plazas comerciales a tomar el café.
Otra vez casi acierto. El amigo en cuestión es definitivamente buena onda, pero tenía de visita unos amigos suyos que nos presentó con el entusiasmo de alguien que vive en provincia y te dice: "mira, fulanito y sutanito, que también vienen del DF."
Y vaya que los capitalinos somos especiales, primero es una mirada escudriñadora a tus facciones y a tu ropa y luego a tu reloj o a tus alhajas para determinar si eres merecedor del saludo y en qué tono. Luego el protocolo dicta que hay que determinar a qué te dedicas y a qué universidad vas o fuiste, p's para saber si eres gente bien noooo?. De hueva total. Lo chistoso es que ellos distaban mucho de ser lo que querían ser, y yo lo sé muy bien porque de trabajar tanto con fresas podría escribir un Tratado de Fresología.
Sobra decir que no congeniamos con los fresoides aquellos, pues ni mi novio ni yo seguimos su juego mamuco; para empezar no cargamos alhajas, a diferencia de ellos, que iban enjoyados para la ocasión: el mayor de ellos portaba con orgullo una elegante esclava de oro y su muy probablemente inseparable anillo de graduación.
Después de tal encuentro fue necesaria una larga y placentera caminata por el Boulevard Kukulkán para realmente disfrutar de nuestra compañía y conversar un rato y pasarla bien, a solas él y yo, que finalmente era el objetivo del viaje.
Y lo logramos.
Saludines despellejados,
Angelín

Wednesday, October 17, 2007

Álvaro
Imagínense en el hermoso campus universitario, pero con una tarde jodidamente promedio y sin chiste, de esas que uno piensa que no van a ser memorables ni para bien ni para mal. Yo ya venía un poco tarde, diez minutos, para entrar a dar mi clase, otra vez con el estómago vacío (qué malos hábitos, caray).

Según yo, todo iba a ser aburridamente predecible: iba a llegar al salón de clase a interrumpir las sabrosas pláticas de los chavos, o a quitarles la inspiración de estar oyendo su rola favorita, y costara lo que costara los iba a poner en movimiento para terminar mi programa (sí señor, tengo un programa que cubrir y siempre lo termino).

Pues no. Muy cerca de la puerta de mi calurosa aula estaba mi alumno, Álvaro sentado en el suelo, llorando. Carmen, una chava promedio, con la mata pintada de rubio y que sería su novia o ex-novia o lo que sea, estaba con él con una expresión de hartazgo en la cara y de “ya párate que la gente nos mira, ay qué vergüenza, las que me haces pasar...”.

Ante la sorpresa, no pude decir nada mas que “あれっ? アルバロさん大丈夫ですか?” (Oh, Álvaro ¿estás bien?) y entrar al aula rápidamente. Álvaro se levantó. A pesar que es un alumno muy tímido y algo nervioso no escondió sus lágrimas y simplemente se dirigió al baño con el corazón roto, pero con paso firme y atlético, supongo que para ir a lavarse la cara. La chava pseudo-güera entró inmediatamente y así comencé la clase, con un alumno menos y con un dolor en el pecho.

Confieso que nunca le dí mucha importancia cuando Álvaro y la güera empezaron a salir juntos allá a finales del primer nivel, hace como un año. Él es un chavo callado y amable, atento y buena onda. Cuando empezaron a salir le llevaba flores a la güera, como si fuera su primera novia. Como si fuera a ser la última. La miraba con admiración, como si se hubiera sacado la lotería.

Confieso también que unos minutos después que Álvaro regresó con los ojos enrojecidos, quien que tuvo que salir fui yo. Lloré de frustración en el baño de maestros. Me hubiera gustado tener el arrojo y el atrevimiento para decirle que no se preocupara, que la güera no importaba, que ya se recuperaría, que vendrían otras, muchas, castañas, morenas o güeras de verdad, tal vez mejores o peores que ella, pero que no era el fín del mundo; cómo me hubiera gustado ser su amigo y llevarlo a los bacanales de Copilco para que se desahogara y que la sacara de su mente y que el próximo año todo fuera una anécdota de reuniones con otros amigos: “¿te acuerdas cuando caiste en las redes de la güera?”.

Pero no. Hay ocasiones que no hay nada que hacer. Todo es un proceso personal y nadie puede darte esas enseñanzas; la vida entera es un asunto de ensayo y error.

Sunday, September 30, 2007

Este era yo ¿me recuerdas?

Mis tiempos de prepa fueron tiempos duros, pero que recuerdo con mucho cariño. Ahí estaba yo, saliendo del trabajo y haciendo la tarea a bordo del ruta 100, o a bordo del metro, o donde se pudiera. Corriendo, siempre corriendo para llegar al mugroso CCH (perdón, pero siempre lo odié y todavía lo odio, era malo-malísimo), con el estómago medio vacío o con una torta o lo que fuera en el estómago. Mis compañeros llegaban recien bañados a la escuela y con la tarea hecha con letrecitas bien hechecitas, de molde, como si hubieran pegado lentejuelas, con toda la calma del mundo. Su única preocupación era que fuera a llover y se mojaran jugando en las canchas, mientras yo tenía 20 cosas que hacer además de la escuela. Para ese entonces yo ya no vivía con mis padres: un buen día me había hecho el independiente y el puedelotodo y pues me fui, muy A-la-Bohème, a vivir a un cuartucho de la calle de Allende con mi pareja.

En ese desierto de amistades, Yolanda era un oasis, siempre tenía una palabra de aliento y yo la admiraba. Y cómo no admirarla: una chava huérfana que había logrado colarse a la Facultad de Medicina de la UNAM. En el trabajo, ella me contaba sus penurias y yo le contaba las mías. Trabajamos juntos desde mediados del 1983 y hasta mediados de 1895. Lo último que supe de ella es que se había cambiado de hospital; Fermín, un amigo en común, me dijo que estaba en el Hospital Juárez y yo siempre pensaba: “saliendo del trabajo voy a ir a buscarla”. Creo que esto sería impensable ahora, pero eran tiempos en los que si querías ver a alguien muchas veces lo buscabas personalmente, pues no había celulares ni correo electrónico; los teléfonos de caseta no servían para nada y los que servían tenían tremendas filas.

Y un 19 de septiembre, que nos tiembla la tierra. Para fines prácticos, ese día perdí a mi amiga, pues con la confusión, nadie sabía donde había quedado nadie, además que yo no tenía donde buscarla, como no fuera el lugar donde había estado viviendo en Santo Domingo. La busqué en CU, fui a la facultad de Medicina, pegué letreros, pero todo en vano, era como si ella nunca hubiera existido. Yo sé que esto sonará muy mamón, pero alguien en otro blog decía que le gustaban los temblores, pero que los rucos lo regañaban. Yo simplemente le diría: “digamos que tiembla y no sabes si tu mejor amigo está vivo o en la fosa común.” No saber si alguien falleció es peor porque, al menos para mí, Yolanda estaba en calidad de desaparecida.


Hasta hace unos días. Me puse a teclear sus apellidos en google y ¡milagro! Es ella, todo coincide, los apellidos, el cargo de médico de guardia. La amiga que creí perdida está trabajando en un consultorio médico para empleados del Gobierno del Distrito Federal. Voy a llamarle, voy a buscarla personalmente, como se hacía antes, y voy a abrazarla y a invitarle un café para contarnos que ha sido de nuestras vidas en los últimos 22 años.

Saludines felices
Angelín

Saturday, September 22, 2007






Los Voy a Extrañar

Antes de que esto parezca una nota de suicidio, voy a aclarar que extrañaré a mis alumnos de japonés, a los que ya conozco y a los que ya no conoceré jamás.

Así es, a partir del semestre entrante - y en aras de dedicarle mas tiempo a mi matrimonio - voy a dejar de impartir japonés, lo cual deja un vacío enorme en mi corazón.

Voy a extrañar a mi coordinadora, a los pases de Cine Japonés en la Embajada los miércoles, y como dije antes, muy especialmente a los alumnos -quienes ávidos del conocimiento soportan altas temperaturas y se apiñan en espacios reducidos, hacen planas y planas de kanji y la mayoría son mas respetuosos que en otros idiomas.

Saludines agridulces
Angelín

Sunday, September 02, 2007

Todos Deberíamos ser Como Chus

¿Qué puedo decir después de esta ausencia tan larga y tan misteriosa? Pues nadamás que la verdad, como diría Chus Lampreave en Mujeres al Borde: "Ya me gustaría a mí mentir, pero eso es lo malo de las testigas, que no podemos". Y no es que sea yo miembro de alguna congregación religiosa, nada mas lejos de la realidad, simplemente he llegado a un momento en que todo se ma ha vuelto más difícil: el Trabajo A es demandante, el Trabajo B es demandante, el esposo es demandante y uno acaba dándole importancia (y tiempo) a cosas que no la tienen y quitándole importancia (y tiempo) a quienes sí la tienen.

Tradicionalmente lo que he hecho es mentirme a mí mismo y decirme que ya vendrán las vacaciones o que seré un poco más libre el fin de semana o que ya tendré tiempo después para abrazar a mi novio por horas o pasarme una tarde entera leyéndome un libro, hacer ejercicio o incluso para postear a gusto, pero he llegado a un momento en que sé que tengo que hacer cambios drásticos para salvar mi relación y dedicarle el tiempo que tengo que dedicarle.

Y no puedo seguirme engañando, las cosas no están bien como están. Esto es muy psycho-blabber, pero una relación se termina si uno no la cuida diario, con atenciones y con tiempo de calidad. Uno debe de procurar no mentirse, verse al espejo y preguntarse: "¿Estás haciendo lo suficiente para cuidar tu relación o te estás mintiendo a tí mismo y a tu pareja?"

Un ejemplo de alguien que decidió no mentirse a sí misma y no postergar lo importante es una mujer que admiro muchísimo. Ante un mal matrimonio que había tratado de salvar sin lograrlo, nuestra heroina un buen día decidió irse, cambiar de ciudad, buscar un nuevotrabajo, vivir junto al mar. Lo último que he sabido de ella es que llegó bien a su destino, que ya había tenido un par de entrevistas de trabajo, que no aguantaba el calor, que estaba empezando desde cero, pero felíz y esperanzada.

Ojalá que todos pudiéramos hacernos un auto-examen de vez en cuando y tomáramos acciones drásticas para cumplir con el objetivo urgente de ser felices, como mi amiga.


Va por tí, Mi querida Cazadora.

Thursday, July 05, 2007

Queridísimos (Cuatro) Lectores

Nótese que prefiero la calidad a la cantidad y ustedes han sido muy leales, a pesar de mis descuidos y múltiples ocupaciones que me impiden postear. Realmente agradezco mucho que lean este ..inche espacio que he tenido tan olvidado y créanme que me hacen especialmente felíz al dejarme un comentario, el que sea.


Les cuento que el Nene y yo estamos a punto de salir de viaje nuevamente al Imperio; otra vez iremos a NY y luego a algunas ciudades canadienses. Vamos a ver que tal nos va porque hemos preparado un itinerario con chorromil actividades y eso siempre eleva los niveles de estrés en caso de que una cosa salga mal, pero ni modo: hay que vivir, y vivir significa salir de la comodidad y tomar unos cuantos riesgos.


Se les quiere y estaremos en contacto.


Un abrazo


Angelín