Saturday, November 24, 2007

Consultorio Sentimental

El viernes tuve mi última sesión con mi dentista. AL FIN, que alivio, pero que pena también. Sí, leyeron bien: me pesa no necesitar de sus servicios, pues Raúl siempre me recibía con una anécdota sabrosa o con algún chisme buenísimo, o simplemente hablábamos de nuestros puntos políticos y de lo que debería ser el país ideal, o cuando yo era soltero, del novio ideal.

A este punto no sé si los dentistas se hacen buenos conversadores o si los buenos conversadores se hacen dentistas. En algún momento sospeché que tenían una materia seriada Rollo Mareador I, pero que importa, al menos los que han tenido mis dientes a su cuidado han sido tanto buenos dentistas como buenos conversadores, aunque ninguno como Raúl.

Durante los años que lo he conocido puedo decir que le tengo cierta estima y admiración, no solo como profesional, sino como gay voluntarioso y sin correa: su última aventura fué desafiar el frío de la mañana y el chantaje de su novio para ir a posar desnudo en el Zócalo. Ayer me decía lleno de orgullo que había ido al MUCA y casi estaba seguro que había salido en una de las fotografías de la exposición (aunque yo tengo mi punto de vista muy particular del trabajo del fotógrafo gringo muy diferente a la de Raúl, hehehe).

En fin, es ahora mi novio el que estará en manos de Raúl y disfrutará de sus dotes narrativas, del toque de seda que tiene para anestesiar y del chiste en el momento preciso cuando crees que estás pasando por el peor momento de tu existencia.

Saludines con boca sana
Angelín

5 comments:

Jarbas said...

"no sé si los dentistas se hacen buenos conversadores o si los buenos conversadores se hacen dentistas." I wannt understand this too, my dentist talks with me and I'm always with my mouth open.

I don't like much dentist [anyway] I know on of them so pretty good. [laughs]

see you.

Gurú Bear said...

Oh! y donde da consulta?

Joyrider said...

Tienes suerte de tener un dentista agradable, a mí me han tocado puros maniáticos que hacen de ir con ellos una tortura.

El tuyo debe ser como uno de esos taxistas o peluqueros que tienen mucho que platicar.


Saludos.

El Homo Rodans said...

que buen fotograma, esa película me hizo reír con sus gags.

yo odio los dentistas. mi ex siempre quizo convencerme de ir porque la nicotina me ha hecho mas fea la dentadura de lo acostumbrado, pero me decidí a dejarme morir por nada así que sigo mi ideal romántico de podrirme en vida. jeje.

entiendo ese gusto extraño por el fotógrafo gringo. no le encuentro mayor provocación.

un abrazo dientón.

Tessitore di Sogno said...

Yo tendré que acudir al dentista pronto... ¡que trauma!

Besitos muchos.

T.